“Una zancada valiente que abrió camino”
Kathrine Switzer comenzó a correr con 12 años, su pasión por el atletismo la hizo continuar corriendo en la universidad, donde no pudo federarse por ser mujer, pero si ser una más en los entrenamientos.
En 1967, hizo historia, no solo por convertirse en la primera mujer que corrió un maratón de forma oficial, sino porque también logró un cambio en la situación de las mujeres en el deporte. Hasta aquel momento las mujeres no tenían permitido participar en muchas pruebas deportivas, eran consideradas más débiles y frágiles, y según algunos expertos una carrera de más de 42 km podía ser perjudicial para ellas.
A pesar de ello Kathrine quería correr el maratón de Bostón, y se registró con sus siglas, no con su nombre completo, ya que solo podían inscribirse hombres. Cuando estaba ya corriendo uno de los responsables del maratón fue hasta su posición e intentó expulsarla. Intentó quitarla el dorsal que lucía, el 261, aunque Kathrine consiguió completar la carrera gracias al apoyo de su entrenador y de su novio. La foto de este incidente se convirtió en una de las “100 fotos que cambiaron el mundo”, según la compañía editorial Time-Life.
Katherine llegó a la meta después de 4 horas y 20 minutos, cinco años después se permitió oficialmente a las mujeres inscribirse y competir en el maratón de Bostón.
Ella continúo corriendo, ganó la maratón de Nueva York en 1974, quedó segunda en la maratón de Bostón de 1975 y finalizó un total de 40 maratones a lo largo de su vida.
Katherine creo y dirigió el Circuito Internacional de Carreras de Avon, un programa de 400 carreras solo para mujeres en 27 países que finalmente llegó a más de 1 millón de participantes y llevo a la inclusión de la modalidad de maratón olímpica femenina en los Juegos Olímpicos de los Ángeles en 1984.
Hoy es todo un referente del deporte y de la igualdad, autora de tres libros, le han sido concedidos por sus logros diversos reconocimientos por crear un cambio social positivo.
En 2015 crea “261 Fearless”, una organización sin ánimo de lucro donde trabaja para crear oportunidades para las mujeres, impulsando la inclusión en el deporte en diversos programas educativos.
Para la metodología Ubuntu es un referente debido a su dedicación para promover la igualdad de género en el deporte. Katherine desde la organización que lidera, apoya la creación de redes sociales globales para que mujeres de todo el mundo se apoyen y comuniquen entre sí, fomentando una vida saludable y un sentido positivo para su autoestima y liderazgo.

